¿Verdugos?

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El sufrimiento de los demás no garantiza nuestra empatía

Celda de Camboya

Celda de tortura en la antigua prisión de Tuol Sleng. Museo del Genocidio, Camboya

Existen relatos antiguos escritos hace miles de años, cuyo fin era hacer de la persecución una forma de conocimiento, ” fabricándose” enemigos imaginarios para abolir delitos. Hostigamiento y crimen como ley inflexible, severa y, a veces sigilosa, pero siempre revestida de razón.

¿Por qué la inquina necesita relatos escritos en procesos complejos de acumulación de textos, tradiciones orales, crónicas reales y textos proféticos?

Porque el odio ejecuta en nombre del orden, necesita doctrina. Una vez escrita, sobrevive a sus creadores. Y aquella metafísica del poder continúa -hoy en día- decidiendo qué vidas tienen valor y cuáles no: esta memoria escrita antigua no duele y no recuerda. Administra. Y esta normalización ya no nos escandaliza.

Permanecemos callados e impotentes ante el fracaso moral de nuestra época.