En el Oriente del S. XXI

En el Oriente del S. XXI

La Logia Librepensamiento y su labor en el Oriente del S. XXI

La interacción entre Masonería, ciencia y ética es esencial para abordar los desafíos globales actuales.

 

Las preguntas fundamentales ¿quién soy? o ¿por qué estoy aquí?, que han sido respondidas a lo largo de los siglos por filósofos, eclesiásticos, y personas de a pie, se han transformado en nuestra era, llena de avances vertiginosos en tecnología y ciencia, en otra casi de ciencia ficción: ¿qué seremos?

La Logia Librepensamiento de Zaragoza es una organización fraterna en el contexto del siglo XXI

Pero,¡estamos todos tan ocupados!, que para generar interés, para que se considere que valemos la pena, debemos mostrar qué estamos ofreciendo. ¿Se entiende? ¿A quién llega? Asociarse ya no está de “moda”. La tecnología ha proporcionado una fuente de entretenimiento/actividad que compite con cualquier organización que requiera un compromiso de tiempo y de presencialidad.

Hay resistencia y negación del cambio: la relevancia de la Masonería en España es mínima. Ya fuera por Franco, ya sea porque las diferentes Obediencias no han sabido unirse respetando el espacio de cada una … Hemos dado por sentada la identidad de nuestra fraternidad y hemos  permitido que la sociedad olvide o no conozca lo importantes que somos para su tejido. Actualmente, la Masonería está posicionada en el imaginario público, en un contexto de ficción histórica (cine y novelas) y en nuestra persecución por los extremismos y por las dictaduras. Le debemos a la sociedad más que ficción e historia de persecución; le debemos hechos y le debemos nuestro mejor desempeño cada día.

No somos un producto listo para usar, cuyo valor puede ser evaluado sólo en términos cuantificables. Es un proceso iniciático de aprendizaje y descubrimiento de por vida, que ofrece una forma de existir basada en principios, observable en los comportamientos más simples, ya sea en el Taller, en casa o en el lugar de trabajo.

¿Cuál es la identidad de la Logia Librepensamiento en un mundo que cambia tan rápidamente? ¿Qué hacemos hoy?  Promover: los valores que impulsan la tolerancia de todos los puntos de vista; la fraternidad como una fuerza constructiva, estabilizadora e iluminadora.

Han pasado cinco años desde que levantamos nuestras columnas en Zaragoza

¿Cómo percibe nuestro entorno, nuestra ciudad, la Masonería hoy, por tanto, a nuestra Logia?

  1. Confundidos: somos una ¡qué!, ¿fraternidad?, ¿qué es eso?,¿sois una organización religiosa o una religión alternativa?
  2. Equivocados. Solo los “abuelos” podrían estar en una organización tan anticuada como la Masonería.
  3. Ajenos. La gente ni siquiera es consciente de que la Masonería todavía existe.

No somos visibles en la vida cotidiana zaragozana, ni aragonesa. Nuestra identidad es frecuentemente malinterpretada y tergiversada en la prensa. Tampoco quedan recuerdos positivos de la actividad masónica en nuestro país.

En definitiva, dentro del alcance de la vista y del oído del público, no hemos logrado realizar lo que profesamos, en consecuencia, hemos perdido significado dentro del contexto social.

¿Cómo estamos encauzando esto desde nuestra Logia, en una escala realizable?

Construyendo una comunidad basada en valores masónicos compartidos. Construyendo un entorno positivo para el crecimiento personal. Fomentando la educación, el intercambio de ideas y la puesta en común abierta, de la manera masónica que conocemos. Acogiendo la diversidad entre hermanos, manera de vivir y conocer la Masonería, edades, etc.
Sin la intención de liderazgo, estamos dando los pasos necesarios para que ser conocidos, para poder mostrar la relevancia de los valores masónicos para la vida contemporánea.

En definitiva, ¿cuáles son los beneficios de la Masonería en el contexto de nuestro mundo del siglo XXI? NUESTROS VALORES: integridad, diversidad, estudio, comunidad, vitalidad. Somos una Logia viva y necesaria.

Como dice Eduard Punxet en esta entrevista: “es más importante un amigo que un fármaco”. Elevémoslo a la Fraternidad:

La Masonería de la Logia Librepensamiento

La Masonería de la Logia Librepensamiento

Una Logia del Siglo XXI: Librepensamiento al O.·. de Zaragoza

¿Qué se supone que es la masonería hoy? ¿Tiene futuro en el mundo de la Inteligencia Artificial, del Metaverso, de la computación cuántica y del trans y post-humanismo? ¿Cuál podría es el papel de la R.·. Librepensamiento de Zaragoza?

Somos un espacio discreto

La “intimidad” como grupo -que desarrollamos a través de la confianza mutua- nos permite un acceso “seguro” a un espacio “ritualístico simbólico”, que depende en gran medida de la capacidad de discreción de las hermanas y hermanos del Taller. Abrimos una ventana al camino de la transformación personal y social al iniciarnos como masones en la Logia Librepensamiento.

La discreción es una especie de codificación, en la que ciertos símbolos y signos son inteligibles solo para quienes no están “entrenados” para reconocerlos. Están a plena vista, pero ocultos por el propio desconocimiento del observador foráneo. Aprender a reconocer palabras clave, señales visuales, gestos y alegorías es importante, porque una logia masónica -al igual que otras agrupaciones sociales-, tiene su propio sentido común y lenguaje implícito, aunque entre los masones esta aquiescencia se hace explícita.

No es secreta, es discreta

Somos un espacio iniciático y de trabajo especulativo

Como masones practicamos una subjetividad diaria, que se fortalece gracias a las prácticas rituales en conjunto. El masón se hace: recorre un espacio “performativo” para alcanzar aquello que se supone que es “natural” en su condición.

Sin embargo, la naturaleza exacta del trabajo masónico no es fácil de definir: es imposible articular las exigencias precisas de un tipo de trabajo que es simbólico y que, a diferencia de otros “esoterismos”, se complementa con un desarrollo intelectual -a través del estudio- y ético -a través de sus principios; un estudio que se comparte en Panchas (trabajos) que se leen y “dialogan” -en la Logia- para “enriquecerlas” con la sabiduría y experiencia de los demás y que, en muchos casos, nos plantean alguna pregunta.

Sin simbolismo no hay transmutación

Los rituales esotéricos que se realizan dentro de los templos masónicos tienen como objetivo facilitar lo que es principalmente un camino de aprendizaje. El capital simbólico es lo que el trabajo especulativo masónico produce y acumula, mediante prácticas a veces inconscientes y a veces autoconscientes.

Somos un espacio de Fraternidad

Reconocemos la Fraternidad como un conjunto de compromisos, no de hechos consumados; ésto nos permite comprender mejor cómo perseverar en nuestra lealtad, a pesar de posibles decepciones: nos rehacemos constantemente como hermanos abstractos —es decir, hermanos sin género— para poder experimentar la Fraternidad a la que aspiramos. Logramos generar un sentimiento, un afecto, tanto material como discursivo, que es una afirmación de la vida: la sensación de caminar junto a las demás hermanas y hermanos. La impresión es que, a través de nuestra labor de amor, podemos estar acercándonos un paso más a vivir en ese mundo que parece ”más lejano, más allá” -no imposible.

Dejamos nuestra impronta, como Logia, pero también individualmente como personas

Al realizar rituales juntos, intentando, además, seguir un camino de autoconocimiento destinado a transformarnos en hermanos, producimos Fraternidad como un afecto intersubjetivo.

Somos transparentes

Nuestras actividades espirituales y esotéricas dentro de la logia nos convierten en una institución con un fuerte componente “interior”. Pero cultivamos también el conocimiento intelectual y los valores éticos.

En la Logia todos somos iguales. Las vestimentas rituales ocultan las diferencias individuales para crear un espíritu de cuerpo cohesionado. Al entrar nos transformamos en personas sin “marca”distintiva, en sujetos abstractos: no vemos hombres ni mujeres, ricos o pobres: solo hermanos masones, trabajando juntos.

Cadena de Unión Masónica

La misión de conocerse a uno mismo, que se lleva a cabo dentro de las logias masónicas, es una labor de conversión en personas que permanecen constantemente en formación, espirituales, pero no dogmáticas -que valoran la separación de la Iglesia y el Estado-, ciudadanos, filántropos, sujetos racionales y elocuentes: esa es la aspiración de nuestra logia; eso es lo que significa convertirse en hermano. Por supuesto, acabamos de describir lo que podría ser una persona instruida o un académico. Pero los francmasones explicitamos la labor de producción necesaria para llegar a la “verdad” como una aspiración.

Trabajar en esto es duro, no es fácil. Ser masón es muy difícil. ¡Estamos en ello!