por Admin | 01 \01\+02:00 noviembre \01\+02:00 2025 | Artículos, Blog
La masonería es una espiritualidad secular

Imagen: contemplativos.com
Esta espiritualidad secular se expresa a través de símbolos y rituales, sin pretender poseer una verdad absoluta o universal.
Para comprenderlo de una vez por todas: formamos parte de una institución tolerante y, por esta razón, rechazamos por principio cualquier dogma, doctrina o pensamiento preconcebido.
Dogma: punto fundamental y considerado indiscutible de una doctrina religiosa o filosófica; el conjunto de puntos que constituyen una doctrina: dogmas cartesianos. Dogma cristiano. Sinónimos: precepto – regla (Petit Larousse).
Doctrina se refiere a la enseñanza, a la formación teórica, en contraposición a «natura» o naturaleza, y «usus» o práctica, educación, y por metonimia, técnica, método. En el siglo XVIII, designaba el conjunto de conocimientos adquiridos y, a partir de ahí, el conjunto de nociones propuestas como fundamento de una religión o un sistema filosófico. Solo gradualmente adquirió el significado peyorativo de adoctrinamiento.
La Masonería no es una religión. Es una creencia en valores universales, esenciales para la vida de todos, que se pueden realizar mediante el ejemplo y la práctica de la virtud a nivel humano.
Existe una búsqueda compartida, un camino común, una memoria colectiva, un objetivo en nuestra Logia: la fraternidad vivida a través del prisma del trabajo colaborativo bajo el símbolo de la construcción.

Imagen: templedelesoterisme.com
También existe una sabiduría ancestral humana, memoria de la mente que, mediante su conexión con lo sagrado, nos transmite una enseñanza y nos procura un camino iniciático, que busca la mejora personal y social, sin imponer ninguna creencia ni doctrina a sus miembros.
La Masonería es adogmática porque no se basa en principios inmutables o revelados, sino en la libre búsqueda de la verdad mediante el diálogo y el respeto por las opiniones. Tampoco es una iglesia, ya que no tiene culto, clero ni sacramentos. Además, no desea las religiones, sino promover la tolerancia y la fraternidad entre las personas.
La Masonería no es una filosofía enseñada mediante dogmas; el mismo Voltaire afirmó claramente: «Todo dogma es ridículo; toda imposición del dogma es abominable. Imponer la creencia es absurdo».
por Admin | 20 \20\+02:00 marzo \20\+02:00 2025 | Artículos
Una Logia del Siglo XXI: Librepensamiento al O.·. de Zaragoza

¿Qué se supone que es la masonería hoy? ¿Tiene futuro en el mundo de la Inteligencia Artificial, del Metaverso, de la computación cuántica y del trans y post-humanismo? ¿Cuál podría es el papel de la R.·. Librepensamiento de Zaragoza?
Somos un espacio discreto
La “intimidad” como grupo -que desarrollamos a través de la confianza mutua- nos permite un acceso “seguro” a un espacio “ritualístico simbólico”, que depende en gran medida de la capacidad de discreción de las hermanas y hermanos del Taller. Abrimos una ventana al camino de la transformación personal y social al iniciarnos como masones en la Logia Librepensamiento.
La discreción es una especie de codificación, en la que ciertos símbolos y signos son inteligibles solo para quienes no están “entrenados” para reconocerlos. Están a plena vista, pero ocultos por el propio desconocimiento del observador foráneo. Aprender a reconocer palabras clave, señales visuales, gestos y alegorías es importante, porque una logia masónica -al igual que otras agrupaciones sociales-, tiene su propio sentido común y lenguaje implícito, aunque entre los masones esta aquiescencia se hace explícita.

No es secreta, es discreta
Somos un espacio iniciático y de trabajo especulativo
Como masones practicamos una subjetividad diaria, que se fortalece gracias a las prácticas rituales en conjunto. El masón se hace: recorre un espacio “performativo” para alcanzar aquello que se supone que es “natural” en su condición.
Sin embargo, la naturaleza exacta del trabajo masónico no es fácil de definir: es imposible articular las exigencias precisas de un tipo de trabajo que es simbólico y que, a diferencia de otros “esoterismos”, se complementa con un desarrollo intelectual -a través del estudio- y ético -a través de sus principios; un estudio que se comparte en Panchas (trabajos) que se leen y “dialogan” -en la Logia- para “enriquecerlas” con la sabiduría y experiencia de los demás y que, en muchos casos, nos plantean alguna pregunta.

Sin simbolismo no hay transmutación
Los rituales esotéricos que se realizan dentro de los templos masónicos tienen como objetivo facilitar lo que es principalmente un camino de aprendizaje. El capital simbólico es lo que el trabajo especulativo masónico produce y acumula, mediante prácticas a veces inconscientes y a veces autoconscientes.
Somos un espacio de Fraternidad
Reconocemos la Fraternidad como un conjunto de compromisos, no de hechos consumados; ésto nos permite comprender mejor cómo perseverar en nuestra lealtad, a pesar de posibles decepciones: nos rehacemos constantemente como hermanos abstractos —es decir, hermanos sin género— para poder experimentar la Fraternidad a la que aspiramos. Logramos generar un sentimiento, un afecto, tanto material como discursivo, que es una afirmación de la vida: la sensación de caminar junto a las demás hermanas y hermanos. La impresión es que, a través de nuestra labor de amor, podemos estar acercándonos un paso más a vivir en ese mundo que parece ”más lejano, más allá” -no imposible.

Dejamos nuestra impronta, como Logia, pero también individualmente como personas
Al realizar rituales juntos, intentando, además, seguir un camino de autoconocimiento destinado a transformarnos en hermanos, producimos Fraternidad como un afecto intersubjetivo.
Somos transparentes
Nuestras actividades espirituales y esotéricas dentro de la logia nos convierten en una institución con un fuerte componente “interior”. Pero cultivamos también el conocimiento intelectual y los valores éticos.
En la Logia todos somos iguales. Las vestimentas rituales ocultan las diferencias individuales para crear un espíritu de cuerpo cohesionado. Al entrar nos transformamos en personas sin “marca”distintiva, en sujetos abstractos: no vemos hombres ni mujeres, ricos o pobres: solo hermanos masones, trabajando juntos.

Cadena de Unión Masónica
La misión de conocerse a uno mismo, que se lleva a cabo dentro de las logias masónicas, es una labor de conversión en personas que permanecen constantemente en formación, espirituales, pero no dogmáticas -que valoran la separación de la Iglesia y el Estado-, ciudadanos, filántropos, sujetos racionales y elocuentes: esa es la aspiración de nuestra logia; eso es lo que significa convertirse en hermano. Por supuesto, acabamos de describir lo que podría ser una persona instruida o un académico. Pero los francmasones explicitamos la labor de producción necesaria para llegar a la “verdad” como una aspiración.
Trabajar en esto es duro, no es fácil. Ser masón es muy difícil. ¡Estamos en ello!
por Admin | 29 \29\+02:00 diciembre \29\+02:00 2024 | Artículos
En 2025 celebramos nuestro quinto aniversario.

¡Un día inolvidable!
La R.·.L.·. Librepensamiento N.º 90 al Or.·. de Zaragoza levantó sus columnas el 15 de febrero de 2020; a partir de ese momento, nuestra existencia diaria fue a menudo desconcertante y peligrosa: el Covid-19, la reclusión, más tarde tuvimos que evitar grandes reuniones y observar una distancia social discreta en espacios cerrados, acompañada de reglas de conducta “aceptadas”, como el uso de mascarillas entre actitudes sociales insólitas, como el acaparamiento apocalíptico de alimentos básicos, desinfectante para manos y papel higiénico.
El llamado toque de queda nos despertó en estado de shock. Una semana después de la ceremonia, estábamos viviendo dentro de una película de ciencia ficción distópica. Para sentirnos seguros, cuando se levantaron las restricciones, evitamos los lugares concurridos y aprendimos a responder con las palmas juntas cuando nos ofrecían una mano. La pesadilla continuó durante meses y, por lo que sabemos, sus efectos permanecen todavía.
Si bien los beneficios inesperados -como que el uso de mascarillas y otros métodos de mitigación- demostraron ser eficaces para reducir la transmisión del virus, y las reuniones por Zoom nos re-conectaron con nuestros queridos hermanos en otro espacio, claramente no compensaron los daños y desafíos que enfrentamos, aunque podría decirse que representaron un “resquicio de esperanza” en las nubes de tormenta que nos envolvieron durante aquel año.
Asentado “nuestro mundo pospandémico”, en la Logia Librepensamiento de Zaragoza nos preguntamos: ¿qué hace falta ahora para construir un futuro mejor para las personas y el planeta?
Creemos que es posible un verdadero cambio transformador, pero requiere nuevas formas de trabajar juntos, porque los efectos a largo plazo -que ya vemos- de la COVID-19, están fuertemente influenciados por determinantes sociales como la pobreza y por desigualdades estructurales como el racismo y la discriminación.
Seguimos manteniendo una especial mirada, al ser una logia cuyas luces se encendieron en aquel momento “histórico”, hacia lo que nos continúa resultando duro y doloroso: las altas tasas de infecciones y muertes por COVID-19 entre los residentes de hogares de ancianos, en particular durante las primeras etapas de la pandemia, que pusieron de relieve las fallas en estas instituciones.
En aquellos días, pensábamos en cómo apoyar a los cuidadores no remunerados y en ayudar consiguiendo mayores protecciones para la fuerza laboral de atención directa.
Pero, sobre todo, pasados esto cinco años, reconocemos que nuestra capacidad para predecir y prepararnos para eventos de salud disruptivos, como la pandemia de COVID-19, es limitada porque no podemos imaginarlos. En retrospectiva, la forma en que se afrontó la pandemia fue frágil respecto al sentido comunitario y falto de humanidad “civil”, a pesar de las “balconadas”.
La Logia Librepensamiento de Zaragoza se enfoca en maximizar su potencial como colectivo para ayudar a crear nuestra transformación personal y organizacional; seguimos buscando niveles más profundos de desarrollo social, para poder reconocer formas en las que cada uno de nosotros podamos generar una influencia constructiva positiva. Intentamos participar más, seguir comprometidos, ayudando a otros a involucrarse. Deseamos crear un nivel más amplio de transformación positiva en la sociedad, ¡está a nuestro alcance!
El aprendizaje social y emocional: podemos modificar nuestra manera de pensar. Debemos profundizar en el conocimiento y en el amor. Está aumentando el altruismo y la solidaridad con los demás:
INSPIREMOS EL CAMBIO. ¡JUNTOS!
Os deseamos un feliz y fraternal 2025.
por Admin | 17 \17\+02:00 diciembre \17\+02:00 2024 | Artículos
Escucha, mientras las estrellas y la luna de invierno se elevan sobre los campos blancos o resuena distante alguna persona caminando por la fría calle.

Imagen: aragondigital.es
¿Lo sientes?
La energía es más pesada, el aire frío, y hay algo que se agita en nuestros huesos. Es la llamada del invierno: su solsticio marca la noche más larga del año.
Como semillas recién sembradas, una profunda introspección nos lleva a las grietas de nuestra alma y, como el viaje del sol en el cielo, habremos de detenernos para ver la cara del presente y poder escuchar.
Este es un momento en el que exploramos nuestras propias profundidades, deseos y sombras bajo la superficie, esa parte de nosotros que no pertenece a nadie más.
La oscuridad da a luz a un futuro más allá de la imaginación, un tiempo de introspección que produce algo gozosamente inconcebible: El tiempo para despertar.
Es un momento como los latidos de un corazón acelerado enredado en los surcos de los campos.
En el solsticio de diciembre, desde la antigüedad, el ser humano ha compensado este tiempo de oscuridad creciente encendiendo fuegos y velas. En nuestro propio tiempo adornamos casas y edificios con hileras de luces de colores.
No es casualidad que en esta época se celebren fiestas de la luz como la Navidad y el Hanukkah.
En tiempos antiguos, los masones éramos conocidos como “Hijos de la Luz”. Nosotros equiparamos la Luz con el conocimiento. Por eso el Masón busca la Luz.
Este es el desafío intelectual que presenta la R.·.L.·. Librepensamiento: ser un instituto de aprendizaje basado en el conocimiento, el más antiguo y más grande del mundo … para cruzar del umbral de esta puerta, cuyo paso significa ESPERANZA.
Esta semilla debe convertirse en acción, una acción que sea capaz de penetrar en las mentes de los escépticos, de los desilusionados, de aquellos que no creen en los principios: Libertad, Igualdad, Fraternidad.
Iniciemos de nuevo la búsqueda del “bien común” y pongamos en práctica ser “personas libres”, hoy mismo: cuando llega el día más corto y con menos luz, llevemos nuestra pequeña llama como un fundamento frente a la enfermedad, la crisis y el desequilibrio entre naturaleza y tecnología.
Queridas hermanas y hermanos, frente al egoísmo: Fraternidad.
Nos hemos detenido para poder ver la cara del presente y poder escuchar.
¡ESPARZAMOS NUESTRA LUZ!
https://youtu.be/7h7smNsRI-Q
por Admin | 07 \07\+02:00 diciembre \07\+02:00 2024 | Artículos
Nuestros pensamientos producen efectos reales y perceptibles en nuestra vida.

Imagen: lifewellnest.com
La rutina cotidiana, los pensamientos y emociones de siempre perpetúan el mismo estado del ser, el cual crea las mismas conductas y la misma realidad. Si queremos cambiar nuestra realidad, tenemos que pensar, sentir y actuar de nuevas formas, y ser distintos; la Masonería nos ayuda -a través de herramientas simbólicas- a transformarnos en otra persona y observar con una nueva mente.
El cambio requiere coherencia: re alinear pensamientos y sentimientos. Los pensamientos son el lenguaje del cerebro y los sentimientos el del cuerpo. Para despertar del sueño de la realidad rutinaria al que nos hemos acostumbrado, habremos de cambiar nuestro mundo interior – el modo de pensar y sentir. Cambiar el mundo exterior con nuestro esfuerzo y nuestra clara intención es el trabajo que hacemos en la Logia Librepensamiento: intentar salir de la imagen del mundo donde creemos vivir y donde nos descubriremos colgando del vacío.
La ciencia indica que el átomo es un 99´99% de energía y un 0´01% de materia; se compone principalmente de espacio vacío y patrones de frecuencia de información. Esto no explica la naturaleza de la realidad. Además, la física cuántica ha descubierto que la materia no se comporta siempre de la misma forma: las partículas subatómicas están sujetas a leyes distintas a las de las cosas que crean; están constantemente apareciendo y desapareciendo en las tres dimensiones, incluso en la nada (en el campo cuántico, en el sin espacio y sin tiempo), pasando de ser partículas (materia) a ondas (energía) y viceversa.
Así que nos esperan una infinidad de posibles realidades, si como observadores aprendemos a dirigir el efecto observador: mente y materia están entretejidas; nuestra conciencia (mente) afecta a la energía (materia), podemos influir en la materia porque a nivel básico somos energía con conciencia. Somos materia consciente.
El universo cuántico está esperando a que un observador consiente (nosotros) influyamos con nuestra mente (que es energía) para que las ondas de probabilidad energéticas se manifiesten en materia física, experiencias físicas en forma de acontecimientos en nuestras vidas.
No somos solo un cuerpo físico sino también una conciencia, que emite un patrón energético característico o una impronta, que cambia consciente e inconscientemente según nuestros estados mentales. La ley cuántica dice que todas las posibilidades existen simultáneamente. Nuestros pensamientos y sentimientos afectan a todos los aspectos de nuestra vida, más allá del espacio y del tiempo.
Recibimos lo que enviamos. Creemos un estado de felicidad e inspiración. Para influir en la realidad (entorno) y/o cambiar una situación de futuro (tiempo), debemos dejar de aferrarnos al mundo exterior (sin espacio), perder la conciencia corpórea (sin cuerpo), y desconectar del tiempo (sin tiempo), para convertirnos en conciencia pura. Así puede cruzarse la puerta del campo cuántico: no como “alguien” sino que entramos como “nadie”: trascendemos el tiempo y el espacio.
La mente produce efectos reales y perceptibles en nuestra vida.
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