En nombre de la equidad

En nombre de la equidad

¿Qué principios y valores gobiernan al mundo para que sigamos en las mismas?

En la Logia Librepensamiento entendemos que la equidad tiene como fin último contribuir a lograr la igualdad.

  • En la Logia Librepensamiento entendemos que la equidad tiene como fin último contribuir a lograr la igualdad

La dialéctica urbi et orbi intenta estandarizar la vida desde la cuna hasta la tumba, mientras la discriminación y la desigualdad se enredan en discursos paternalistas y heterosexistas camuflados en velos de narrativas aparentemente pro-mujeres.

Continúa existiendo una tensión pronunciada entre los discursos anti-igualdad y las narrativas de statu quo y de “sentido común” sobre los derechos de las mujeres y las minorías.

En la Inglaterra moderna temprana a una institución a modo de tribunal de equidad tuvo el poder de gobernar sobre los casos para los que no había un recurso adecuado en la ley escrita, buscando la justicia natural que luego podía ser tomada como precedente. Estos tribunales se mezclaron más tarde con el sistema judicial legal a finales de 1800. En aquellos areópagos se referían a la equidad en lugar de la igualdad.

Hoy se abren debates sobre la incorporación de la igualdad de género en los programas de orientación cívica para inmigrantes, como discurso feminista y un valor que debe enseñarse a quienes vienen de fuera, especialmente con vistas a rescatarlas de sus peligrosos compañeros masculinos. Sin embargo, ese “buen modelo” de igualdad de género, en contraposición a la representación problemática de un “mundo árabe” homogéneo, monolítico y desigual es una dicotomía por la diversidad entre los países de habla árabe y porque, aunque aquí no estemos realmente “en las mismas”, andamos a medias.

A pesar de esta complejidad, una lente bifocal sobre las representaciones mediáticas y las observaciones etnográficas ilustra que cuando se invoca la igualdad de género se plantea una pregunta sobre la equidad, que no se ha infiltrado en el tejido de los medios de comunicación ni en prácticas educativas, ya sean dirigidas a los inmigrantes o a nuestros jóvenes.