Nuestro Puente de Piedra

Nuestro Puente de Piedra

7 arcadas entiban los pilares del puente más antiguo de Zaragoza

Fuente: dp-foto.blogspot.com

Curiosamente, lo que hemos visto decenas de veces en nuestra vida, de lejos y durante segundos cruzando el río sobre el mismo, o de paso antiguamente en el coche, pero la mayoría nunca nos hemos detenido a mirarlo con calma. Supongo que siempre estábamos demasiado trémulos o ansiosos por llegar al otro lado de la orilla.

El puente “actual” -lo hubo desde la Cesaruagusta romana- es del siglo XV, (se inició su construcción en 1401 e inauguró en 1440). La única fuente medieval escrita que y versa trata explícitamente su traza, es el manuscrito que se conserva en el Archivo Municipal de Zaragoza sobre la construcción del llamado Puente de Piedras.

Cuarenta y cinco albañiles y sesenta aprendices construíamos un puente sobre el río.

Todo el día lo levantábamos y por la noche se derrumbaba.

Extracto de “El Puente de Arta”, variante corfiota de Nikolaos G. Écloga, Canciones del pueblo griego (1914).

Es manifiesto que para los constructores de puentes operativos y, ahora, para nosotros -los especulativos-, el trazado es un ejercicio de geometría: dar a los elementos principales de la estructura, las pilas y cepas y las bóvedas, las dimensiones relativas correctas. Esto conduce a reglas de proporción, independientes del tamaño. Se trata de conseguir un estado de simetría con esfuerzos de compresión: equilibrio entre empujes y contrarrestas, y adecuada colocación de los pesos. Es la sabia transmisión de los empujes a través de las piedras: «Ut pondera libra, sic aedificia architectura» (así como los pesos están en una balanza, también lo están nuestros puentes y templos en la arquitectura de lo humano).

¡Violencia contra la mujer en el siglo XXI!

¡Violencia contra la mujer en el siglo XXI!

La violencia contra la mujer es uno de los mayores escándalos de nuestro tiempo.

La Logia Librepensamiento de Zaragoza dice ¡Basta ya! a la violencia contra la mujer

 

Debido a la incidencia creciente y persistente de la violencia contra la mujer -en todo el mundo- no podemos dejar de persistir en incidir en el valor de la celebración, el próximo 25 de noviembre, del Día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres.

Está muy extendida, todos lo sabemos: una de cada tres mujeres en el mundo será golpeada, violada o atacada durante su vida. También este año, más de 15.000 mujeres en China serán vendidas como esclavas sexuales; mujeres en Bangladesh quedarán horriblemente desfiguradas cuando sus maridos o pretendientes rechazados les arrojen ácido; y en la India serán asesinadas por sus familias o suegros por las disputas sobre las dotes. La violación se utiliza como arma de guerra. En Estados Unidos, una mujer es violada cada seis minutos y otra es golpeada por su pareja cada quince segundos.

Hasta el 23 de octubre del 2024, se han producido 39 feminicidios en España. Se denuncian 14 violaciones al día. Y hasta el 21 de agosto, han sido asesinadas10 víctimas de violencia vicaria.

La violencia es global, pero no es inevitable y nunca debería ser aceptable. Todos, en todos los niveles y en todos los países, debemos alzar la voz ante cualquiera de sus formas o manifestaciones. Hay que desafiar las actitudes sesgadas, cuestionar leyes y prácticas; pedir a los gobiernos y a los dirigentes de las instituciones tanto laicas como religiosas que practiquen la tolerancia cero ante la violencia contra las mujeres.

Cambiar, una decisión de vida

Cambiar, una decisión de vida

 Parece como si el pasado nunca durmiera. Querer deshacernos de algo o manipular lo ocurrido, es inútil. Solo puede cambiarse la mirada y cambiar el sentimiento con el que se enfoca. Todo lo que nos sucede y alguna vez ha sucedido, tiene que ver con quién somos en nuestros cimientos.

Para no repetir errores, o cambiar el conocido Karma (siempre me pasa lo mismo; se me acerca constantemente el mismo tipo de gente, etc.), habríamos de llegar al fondo, mirar lo exacto con una mirada precisa, sin traducir nuestros sentimientos a palabras que alimenten el dolor o el desánimo. Solo lo concreto cuenta y siempre es corto. El tema de los cuentos es conciso, como el de nuestra historia. Por ejemplo, si pensamos en “Caperucita roja”, ¿cuál es el tema? Eric Berne nos lo rebela escuetamente: “una madre envía a su hija al peligro”…

¿Cómo hemos elaborado el guion de nuestra vida? A través de los mandatos de nuestros padres, los permisos que nos han podido dar, las reacciones del hijo frente a un tipo de padre u otro (padre o madre, es lo mismo).

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El guión de vida es un concepto acuñado por el Análisis Transaccional (AT) una teoría creada por Eric Berne.  No es una hipótesis probada científicamente, pero resulta esclarecedora como patrón de situaciones en muchas circunstancias.

El Análisis Transacional es una apasionante teoría para conocernos mejor y entender por qué nos comportamos de una determinada forma.

Cuadratura del Círculo: Análisis Transaccional

¿Cómo se estructura el guion de vida?

Esta historia inconsciente, que tanto pesa, está muy influida por los padres, sin embargo, cada persona hace frente a las circunstancias de forma muy diferente. Los mensajes que recibimos se estructuran en mandatos, contramandatos y permisos. De forma simplificada:

  • el mandato es una orden que se interioriza: “Desaparece”
  • el contramandato es una “orden positiva” que puede compensar a un mandato o funcionar exactamente igual: “Esfuérzate”
  • el permiso es también una orden positiva, pero que permite salir adelante y no sucumbir a los mandatos: “Sé tú misma”.

¿Qué significa tener un guion perdedor?

Eric Berne distinguió 6 patrones de guion en función de todas estas decisiones, mandatos y permisos. Varios de estos patrones son “perdedores”:

1.- Uno de ellos es “nunca”, es decir, “nunca podré lograr lo que deseo”.

Si tu guion de vida consiste en no lograr nunca tus objetivos, te has trazado un camino que busca fallar, que se juega todo a una carta de un futuro que nunca llega: “Si me toca la lotería…”.

¿Cómo salir del guion “nunca?

Cuando tu guion de vida consiste en no lograr nunca tus objetivos, parece un fracaso absurdo no intentar siquiera avanzar, pero quizá no tenemos la llave para abandonar esta conducta. Y, sin embargo, la forma más rápida de dejar de repetir un patrón es ser consciente. Ser consciente y actuar desde el adulto que somos, tomar decisiones.

Prueba a dar un paso, permítete actuar, ese es el camino.

2.- ¿Cómo salir del guion “hasta”?

“Hasta que no acabe con esta fragosa tarea, no podré disfrutar”. Las arduas tareas no acaban nunca, así que quien vive conforme al guion “hasta”, no disfruta nunca. No deja de ser la voz interiorizada de los padres: “Hasta que no te comas la verdura, no podrás tomar el postre”.

El primer paso es ser consciente de que se vive según este patrón. Y a continuación, consiste en darte permiso: Ya eres lo suficientemente buen@ tal y como eres.

3.- ¿Cómo salir del guion “después”?

Partimos siempre de darse cuenta de cómo se está actuando, para elegir agradarse a uno mismo. En apariencia, esto es lo que hacía el guion “después”, se agrada a uno mismo, pero tras el exceso, bebiendo de más en las fiestas, gastando de más en la tienda de ropa o de aparatos electrónicos, buscando la propia ruina, creando una propia espada de Damocles.

Al hacerse consciente, el guion “después” se desactiva porque se reparte el disfrute entre hoy y mañana: ya no hay que (des)gastar el dinero, la energía y la vida hoy para lamentarlo mañana, ahora cuida de ti y reparte a lo largo del tiempo.

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Imagen: El cambio del guion de la vida

4.- ¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

 

Si esta es una de las preguntas que más te haces, quizá tengas un planteamiento de vida en el que te parece que tropiezas una y otra vez con la misma piedra.

Una vez te das cuenta de que sigues este patrón de comportamiento, puedes decidir hacer otra cosa, como concienciarte de no repetir tus elecciones desacertadas; o puedes elegir no seguir adelante con aquello que no te acaba de convencer y elegir algo nuevo, distinto. Aquí la palabra clave es “nuevo”: abrirse a lo desconocido buscando un tipo de vida que no responda a lo que siempre acabas encontrando… y repudiando.

5.- Estuve a punto de lograrlo.

Alguien con el guion “casi” realiza arduas tareas para lograr un propósito y, justo antes de lograrlo, abandona el objetivo sin más. Huyen de los finales que confirman que un ciclo se cierra y una meta se logra.

Existen dos tipos:

El “casi tipo 1” abandona la subida a la montaña cuando está a punto de alcanzar la cúspide.

El “casi tipo 2” alcanza la cúspide, culmina, logra el objetivo, pero entonces dice: “No, esto no era lo que yo buscaba”. Y emprende una nueva subida a otra montaña mayor, sigue ascendiendo con su pesada piedra. Nunca llegará a su objetivo porque siempre lo rechazará por otro más lejano, más difícil.

Probablemente, proviene de un mandato adquirido en la infancia con el mensaje “complace a los demás”: solo estará bien si dedicas tu tiempo y esfuerzos a complacer a otros. Puede que además este mandato esté mezclado con “esfuérzate” o con “sé perfecto”.

El cóctel es explosivo: una persona que no es consciente de su guion “casi” se pasa la vida intentando complacer a los demás, y para ello se esfuerza mucho o bien busca la perfección en todos sus actos.

¿Cómo dejar de arrastrar la gran roca montaña arriba?

Casi tipo 1”, termina esa tarea que tienes entre manos antes de pasar a otra.

Casi tipo 2”, celebra tus logros, date cuenta de lo que ya has alcanzado, no te propongas una nueva meta hasta que no hayas reconocido tu éxito con la meta anterior.

En todo caso, se trata de identificar tus conductas automatizadas y de desactivarlas en aras de una conducta plenamente presente, que no repita patrones, sino que responda en cada momento a lo que hay aquí y ahora.

6.- Guion de final abierto.

Tras la consecución de un objetivo hay un gran vacío detrás. Este objetivo puede ser tan a largo plazo como jubilarse o acabar de criar a los hijos, o tan corto plazo como hacer un proyecto, entregarlo al cliente y no saber qué hacer después.

Tiene algo en común con los guiones “hasta” y “después”: hay un punto de inflexión en el tiempo tras el que las cosas cambian.

Detrás de este proceso de guion hay dos mandatos: complace y sé perfecto.

El mandato complace, como en los guiones “casi” y “después”, consiste en la idea de que solo podrás estar bien cuando hayas agradado a los demás, cuando hayas sido amable con ellos. Por tanto, has dedicado tu tiempo y esfuerzos a complacer a otros: a tu jefe, a tus hijos, a tu pareja…

El mandato sé perfecto, como en los guiones “hasta” y “casi tipo 2”, es aquel que nos obliga a rectificar continuamente la información que damos y las tareas que realizamos, buscando una perfección que no existe.

¿Cómo salir del guion de “final abierto”?

Si el guion de tu vida no tiene un final escrito, ¿por qué no escribirlo ahora? Puedes hacer lo que quieras con tu tiempo una vez alcanzas tus metas. Llena ese vacío con aquello que no tuviste tiempo de hacer mientras trabajabas o mientras cuidabas a tus hijos. Si tu caso es el vacío tras cada objetivo a corto plazo, planifica de antemano qué hacer una vez lo alcances: puedes premiarte con algún capricho, y puedes pensar en un objetivo mayor.