La comprensión de nuestra conciencia.

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Parece como si nos gustara deslizarnos por pendientes o por caminos predeterminados. La Logia Librepensamiento os propone que cada uno averigüe cómo podría dejar de bajar -o de subir- por el lado de mayor pendiente existencial.
Cuando el comienzo y el final de una pendiente resbaladiza parecen similares, la probabilidad de que caer -previsión que evaluamos simplemente por referencias o conocimiento previo del mundo, o porque nos parece haber un mecanismo implícito que conduce consecuentemente al desastre, es mayor.
Debe haber algo incrustado en la conciencia humana que lucha contra la cooperación. El discurso amable se intercambia por el intento de resaltar sobre aquellos que difieren en opinión (y necesidades). Creamos historias de horror. Tememos que, si escuchamos a quien considera nuevas posibilidades, nuestro mundo se derrumbe. Como consecuencia, para protegernos contra los miedos, recitamos dichos simpáticos sin prueba científica, como si fueran reglas de oro. En nuestra ignorancia, etiquetamos algo como una pendiente resbaladiza y nos aferramos a esa idea. Como si nuestra etiqueta fuera un argumento impepinable.
Es la falacia del dominó: un tipo de lógica que ocurre cuando una persona argumenta que una determinada acción o evento conducirá a una serie de consecuencias cada vez más indeseables; sugiere que dar un pequeño paso en otra dirección, conducirá inevitablemente a un resultado drástico o extremo. A menudo basándose en el miedo o la especulación, en lugar del razonamiento lógico.

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Actuamos como si fuéramos débiles cognitivos, incapaces de negociar, equilibrar y prosperar en un mundo de diferencias. Pero las habilidades cognitivas son el mayor legado humano. Si nos atrevemos a correr riesgos, tenemos la capacidad de alejarnos de las presiones emocionales ciegas -del “qué es lo mejor para mí ahora”- y adoptamos una visión más global, en última instancia, podríamos cultivar tranquilidad.
Nuestra vida debería ser un gran manojo de moderación: es la magia de la evaluación y el ajuste.
“Tenemos la capacidad de evaluar y cambiar. A lo largo del viaje, se deben realizar varios microajustes para llegar finalmente a la meta. Muchos conceptos cotidianos tienen límites difusos, y la mente distingue entre un límite difuso y la ausencia total de límites” ( Pinker, 2003. Ubicación del Kindle: 4,972 ).
Nuestras trayectorias son modificables. El temor al cambio -porque las exploraciones hacia lo desconocido pueden perturbar sentirnos seguros- nos frena.
Creer que existe una pendiente resbaladiza puede contribuir al colapso total. Pero el fondo de la pendiente no es un lugar de aterrizaje inevitable. Las cuestas no son el problema. Nos topamos con ellas a diario. El problema es el dogma de que un solo mal paso conduce sin piedad al abismo. Esta falacia impide el diálogo sano, acuerdos: la cooperación.
Es uno de los postulados de la francmasonería, la FRATERNIDAD: colaborar, ayudar, secundar, arrimar el hombro, echar una mano. Nuestra contribución al Humanismo del siglo XXI es ser una goma para las cuestas.
