La Masonería de la Logia Librepensamiento

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Una Logia del Siglo XXI: Librepensamiento al O.·. de Zaragoza

¿Qué se supone que es la masonería hoy? ¿Tiene futuro en el mundo de la Inteligencia Artificial, del Metaverso, de la computación cuántica y del trans y post-humanismo? ¿Cuál podría es el papel de la R.·. Librepensamiento de Zaragoza?

Somos un espacio discreto

La “intimidad” como grupo -que desarrollamos a través de la confianza mutua- nos permite un acceso “seguro” a un espacio “ritualístico simbólico”, que depende en gran medida de la capacidad de discreción de las hermanas y hermanos del Taller. Abrimos una ventana al camino de la transformación personal y social al iniciarnos como masones en la Logia Librepensamiento.

La discreción es una especie de codificación, en la que ciertos símbolos y signos son inteligibles solo para quienes no están “entrenados” para reconocerlos. Están a plena vista, pero ocultos por el propio desconocimiento del observador foráneo. Aprender a reconocer palabras clave, señales visuales, gestos y alegorías es importante, porque una logia masónica -al igual que otras agrupaciones sociales-, tiene su propio sentido común y lenguaje implícito, aunque entre los masones esta aquiescencia se hace explícita.

No es secreta, es discreta

Somos un espacio iniciático y de trabajo especulativo

Como masones practicamos una subjetividad diaria, que se fortalece gracias a las prácticas rituales en conjunto. El masón se hace: recorre un espacio “performativo” para alcanzar aquello que se supone que es “natural” en su condición.

Sin embargo, la naturaleza exacta del trabajo masónico no es fácil de definir: es imposible articular las exigencias precisas de un tipo de trabajo que es simbólico y que, a diferencia de otros “esoterismos”, se complementa con un desarrollo intelectual -a través del estudio- y ético -a través de sus principios; un estudio que se comparte en Panchas (trabajos) que se leen y “dialogan” -en la Logia- para “enriquecerlas” con la sabiduría y experiencia de los demás y que, en muchos casos, nos plantean alguna pregunta.

Sin simbolismo no hay transmutación

Los rituales esotéricos que se realizan dentro de los templos masónicos tienen como objetivo facilitar lo que es principalmente un camino de aprendizaje. El capital simbólico es lo que el trabajo especulativo masónico produce y acumula, mediante prácticas a veces inconscientes y a veces autoconscientes.

Somos un espacio de Fraternidad

Reconocemos la Fraternidad como un conjunto de compromisos, no de hechos consumados; ésto nos permite comprender mejor cómo perseverar en nuestra lealtad, a pesar de posibles decepciones: nos rehacemos constantemente como hermanos abstractos —es decir, hermanos sin género— para poder experimentar la Fraternidad a la que aspiramos. Logramos generar un sentimiento, un afecto, tanto material como discursivo, que es una afirmación de la vida: la sensación de caminar junto a las demás hermanas y hermanos. La impresión es que, a través de nuestra labor de amor, podemos estar acercándonos un paso más a vivir en ese mundo que parece ”más lejano, más allá” -no imposible.

Dejamos nuestra impronta, como Logia, pero también individualmente como personas

Al realizar rituales juntos, intentando, además, seguir un camino de autoconocimiento destinado a transformarnos en hermanos, producimos Fraternidad como un afecto intersubjetivo.

Somos transparentes

Nuestras actividades espirituales y esotéricas dentro de la logia nos convierten en una institución con un fuerte componente “interior”. Pero cultivamos también el conocimiento intelectual y los valores éticos.

En la Logia todos somos iguales. Las vestimentas rituales ocultan las diferencias individuales para crear un espíritu de cuerpo cohesionado. Al entrar nos transformamos en personas sin “marca”distintiva, en sujetos abstractos: no vemos hombres ni mujeres, ricos o pobres: solo hermanos masones, trabajando juntos.

Cadena de Unión Masónica

La misión de conocerse a uno mismo, que se lleva a cabo dentro de las logias masónicas, es una labor de conversión en personas que permanecen constantemente en formación, espirituales, pero no dogmáticas -que valoran la separación de la Iglesia y el Estado-, ciudadanos, filántropos, sujetos racionales y elocuentes: esa es la aspiración de nuestra logia; eso es lo que significa convertirse en hermano. Por supuesto, acabamos de describir lo que podría ser una persona instruida o un académico. Pero los francmasones explicitamos la labor de producción necesaria para llegar a la “verdad” como una aspiración.

Trabajar en esto es duro, no es fácil. Ser masón es muy difícil. ¡Estamos en ello!