La realidad se reescribe en tiempo real.

Moritz von Schwind-Sabina von Steinbach,1844
En “Rebelión en la Granja” quienes ostentan el poder reescriben las reglas hasta que la revolución se vuelve indistinguible de la opresión que causó su desgaste. Orwell nos muestra que el lenguaje no es neutro. Las palabras son una herramienta de poder. Y si no las usamos con integridad, podrán ser utilizadas en nuestra contra.
La manera más efectiva de destruir a las personas es negarse y obliterar la comprensión de su historia. Cuando decimos la verdad sobre nuestras comunidades, nuestro pasado y nuestras realidades vividas, documentamos la historia y conservamos la humanidad para las generaciones futuras.

Los trazos de Scafati para “1984”: oscuros, crudos, impresionantes.
“Un mundo feliz” de Huxley ofrece una advertencia diferente, cada vez más urgente. Esta distopía cerciora que la verdad no se arranca a las personas a golpes; se nos ahoga en la comodidad, el entretenimiento y la detracción. No hay necesidad de censura cuando nadie quiere leer. No hay necesidad de reescribir la historia cuando la gente está muy entretenida para recordarla.
Huxley temía un futuro en el que la gente llegara a amar su propia opresión, distraída por el consumo sin fin y apaciguada por placeres superficiales. Donde la verdad fuera ignorada, en lugar de prohibida.

Birth of a Replicant. Ilustración de Wouter Gort
Para nosotros, masones de la Respetable Logia Librepensamiento de Zaragoza, decir la verdad no es solo un acto de valentía. Es un acto de resistencia. Y posiblemente la única esperanza que tenemos de liberación.
