En tiempos antiguos, los masones éramos conocidos como “Hijos de la Luz”.

Pronto entraremos en nuestro solsticio de verano interior y, como el viaje del sol en el cielo, habremos de detenernos para ver la cara del presente y poder escuchar.
Nosotros equiparamos la Luz con el conocimiento. Por eso el Masón busca la Luz. Expresamos este deseo cuando declaramos que el propósito de la Masonería es “cultivar e iluminar la mente”. Este es el desafío intelectual que presenta nuestra institución: ser un instituto de aprendizaje basado en el conocimiento, el más antiguo y más grande del mundo.
¡Feliz solsticio de verano 2025!
